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martes, 24 de marzo de 2015

¿CÓMO SERÁ EL EMPLEO DEL FUTURO?


domingo, 22 de marzo de 2015

¿QUIÉN SERÁ EL PRESIDENTE DE LA ASAMBLEA?


Maduro busca que la oposición defienda una salida violenta para justificar la represión. El gobierno habla de conspiraciones, impide las manifestaciones, persigue a los estudiantes, anuncia que enviará a prisión a líderes de la oposición. Ese es el discurso oficial a pesar de que la oposición insista en una solución pacífica. El juego está claro, no hay otra salida que la electoral, eso sí, con un programa claro de cambio.

A la oposición le es vital ganar las próximas elecciones por paliza, algo nada fácil porque numerosos electores creen cosas absurdas como que solo contando los votos manualmente se evitará un posible fraude, cuando en realidad sucede exactamente lo contrario: el conteo manual multiplica las posibilidades de fraude. Hay otras ideas peregrinas, entre ellas la posibilidad de alterar los resultados obtenidos en la mesas en el propio CNE. Si el país vota masivamente, no hay fraude posible.

Ignoramos la fecha de las elecciones, aunque por sus actos el gobierno muestra que pronto las convocará. Ignoramos también qué esconde el registro electoral; hay que suponer que el gobierno cuenta con algunos votos adicionales en ese registro y muchos supuestos abstencionistas son fallecidos que no ha sido sacados del registro. ¡Ignoramos también todavía quiénes serán los candidatos de la oposición!

Habría que convencer a los electores primero de la importancia de las elecciones, demostrarles que representan una salida política a la crisis, porque Maduro no renunciará a la presidencia y que la votación por máquinas, con testigos en las mesas, impide cualquier fraude, igual que el uso de las huellas digitales de los electores.

En elecciones legislativas aumenta la abstención. Esta vez una Asamblea en manos de la oposición generaría una crisis que sería terminal. El presidente de la Asamblea sería el líder de la oposición y negociaría con el chavismo una salida política a la inevitable crisis. Tarea nada fácil, porque también ese virtual presidente de la Asamblea necesita ser un gran político.

Estas elecciones cambiarán al país si las gana la oposición. Maduro apuesta por dividirla: apoyará y financiará a los precandidatos que sean derrotados en las primarias, o hayan sido sacados del juego por los acuerdos de consenso, y quieran presentar sus candidaturas.

Maduro muestra también un espléndido desprecio por la economía, como si apostara por un milagro a que las cosas se arreglarán solas. Algunos expertos aseguran que para diciembre el barril llegará a 70 dólares, otros dicen lo contrario y señalan que bajará a 25 dólares. En cualquier caso no alcanzarán las divisas. Cada vez hay menos chavistas con Maduro que se está quedando atrozmente solo, como si realmente creyera que Dios proveerá, pero Dios no salva a los malos políticos.

La aplicación de las nuevas medidas siguen siendo un misterio, solo hay un hecho tremebundo, la inflación en enero llegó a topes históricos. En realidad, el gobierno quiere dejar todo como estaba, anuncia la vuelta al dólar permuta, pero enseguida le pone límites. Inesperadamente, el gobierno descubre que somos un país rentista, olvida que gracias a Chávez 97% de las divisas que llegan al país provienen del petróleo; anteriormente las exportaciones no tradicionales rondaron hasta 8.000 millones de dólares. Esas exportaciones las desapareció el chavismo.

Rodrigo Cabezas afirma que Venezuela “debe elevar su producción petrolera a todo riesgo”. ¿Cómo? ¿Con esta Pdvsa? Agregó Cabezas que luego de 2 años de alta inflación “es inviable para cualquier negocio contar con esa tasa cambiaria, es producir a pérdida”. Otros chavistas critican las medidas económicas, señalan que un tipo de cambio a 6,30 es insostenible. Tienen razón. Las críticas a la política económica de Maduro ya son a gritos.

Fausto Maso.

6 MENTIRAS SOBRE LA OPOSICIÓN

Según información del ex presidente Samper en funciones de vocero part time del CNE, la elección será en septiembre de este año, aunque luego Lucena irritada corrigió. Sigue la estridencia estéril y contraproducente. El radicalismo semi ilustrado de capas medias creó mitos, ideas cosificadas, queloides de pensamientos que impiden comprender la realidad y promueven abstención y diversos errores. Pontifican sobre política aunque su desconocimiento del tema sea escandaloso. Opositrolles y laboratorios pueblan las redes de divagaciones de cerebro de gallina (seudónimos y ladridos) y odios sicóticos, escasos en los sectores populares de mayor sentido común. Veamos algunos.

1. La primariomanía o "el consenso no es democrático". Falso. Hablan de dedazo aunque el consenso es de cuarenta organizaciones, capaces de sacrificar sus intereses para darle lugar a 16 pequeños grupos que de otro modo jamás podrían llegar a la Asamblea, porque en las primarias se impone la capacidad de movilización de los aparatos. Dedazo cuando los jefes de los secretarios generales de los principales partidos, Luis Emilio Rondón de Un Nuevo Tiempo y Tomás Guanipa de Primero Justicia aún no tienen ubicación, mientras Henry Ramos va por un circuito. Quienes hablan de primarias en todas partes apenas tuvieron gente para inscribirse en 5 circunscripciones de las 39 que se habilitaron. Pero los falsos "primariómanos" tienen la oportunidad de renunciar a sus candidaturas decididas en el acuerdo para demostrar su convicción ¿Qué sentido tiene ir a una elección por pedido de quienes no tienen fuerza ni para inscribirse, como ocurre en Anzoátegui? Hacer primarias cuesta mucho dinero como cualquier otra gran movilización y resulta insólito que algunos que carecen de apoyo pretendan que otros las paguen. Varios personajes de loro en el hombro y pata de palo se lanzarán por su cuenta con el fin explícito de que el gobierno debilite y pueda derrotar los candidatos de la Unidad.

2. En 16 años la dirección opositora va de derrota en derrota. Falso. Entre 1999 y 2005, con partidos liquidados, la conducción de la oposición pasó a aficionados sin experiencia ni partido, "gerentes" y personas de diversos oficios, a los que llamaron sociedad civil. Eso llevó a auto-ensartes que destruyeron la fuerza defensiva de las instituciones democráticas y minó la capacidad de respuesta frente al autoritarismo. Cada una de esas geniales operaciones fue una rebanada a la disidencia. Pero la joya de la corona fue el retiro de las candidaturas en 2005. Con la postulación de Manuel Rosales en 2006 arranca otra historia que hizo renacer la esperanza hasta 49.3 % del voto popular con Capriles en 2013 contra el poder total del Estado. 

3. Van a elecciones para buscar puestos. Falso. La alternativa se construye con acumulación de fuerzas, un poder dual en las instituciones, como estudiaron grandes clásicos del pensamiento. Concejalías, diputaciones regionales, alcaldías, gobernaciones, diputados nacionales y presencia en todas las esferas posibles, es lo que permite quebrar una hegemonía aunque no lo asegura. Lo demás es infantilismo y antipolítica. Como dice Safransky, "la libertad no es una garantía sino una oportunidad". Las torpezas y los torpes se empeñan en liquidar la oportunidad.

4. El diálogo es traición. Falso. Contra la enseñanza del galáctico, el diálogo es la forma civilizada de hacer política y mientras más bárbaro sea el poder revolucionario, que en esencia es el uso de la fuerza, más claro debe quedarurbi et orbis que quienes buscan sustituirlo son su negación. No se trata de ser tan déspotas como los déspotas. Conversar es la voluntad de ahorrar vidas y sangre. Los norteamericanos negociaron dos veces con el comunismo vietnamita, primero Johnson y luego Nixon, y no porque se tuvieran cariño, sino para poner fin al conflicto. Casi todas las guerras terminan en diálogo o en el exterminio. En Colombia la democracia se acordó con la guerrilla del M-16 en 1990 y ahora desarrolla el proceso con las FARC. Los partidos chilenos negociaron con Pinochet y sus generales para convocar el referéndum y luego para la transición, y lo mismo los nicaragüenses con los sandinistas. Bolívar dialogó con Morillo y los líderes de los nacientes EE UU con los ingleses para terminar la Guerra de Independencia. Ahora Obama lo hace con Cuba.

5. ¡Salida Ya-Transición! Falso. Esas vacías consignas solo han dejado cárcel, luto y descrédito. Ninguna de las dos cosas está planteada y corresponde más bien al deseo de sustituir la incapacidad para construir alternativas por vaciedades de minorías que tienen poco que perder y matan el tiempo en diferenciarse, para llamar la atención que de otra manera no logran, mientras las fuerzas mayores están obligadas a la responsabilidad sin delirios. La "salida ya" chantajeaba conque la Unidad "quería esperar las elecciones" y hoy quienes decían esto esperan pacientemente su diputación. 

6. Dictadura no sale con votos. Falso. Esta afirmación, contra toda evidencia, desconoce que la inmensa mayoría de las dictaduras se derrumba ante procesos electorales. Perú. Ecuador, Bolivia, Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, México, Rusia, Nicaragua, Hungría, Polonia y cantidades de otras, comunistas y no comunistas, lo evidencian.


Carlos Raúl Hernández.

¿PUEDE GANAR LA OPOSICIÓN?


Este es el tipo de pregunta que hace retador mi trabajo. Con unos números contundentes como los que arrojan las encuestas, todo parece indicar que la respuesta esperada sería un inequívoco sí. Sólo quedaría debatir si por mayoría simple o calificada.
Confieso que, aunque suelo ser alérgico a estos análisis determinísticos, este no es descabellado. La historia indica que hay una clara correlación entre evaluación de gestión del Presidente y los votos obtenidos por su partido. En el escenario más agresivo, el partido de gobierno ha obtenido un máximo de cinco puntos porcentuales por encima de la popularidad del Presidente, lo que indica que si las elecciones fueran hoy, el PSUV no debería sacar más de 30 por ciento de los votos totales.

Si consideramos, además, que la crisis económica tiende a empeorar y la respuesta del gobierno ha sido inadecuada, parece que sus opciones de recuperación de popularidad son pocas. La conclusión aparente es que si se realizan elecciones este año, la oposición debe ganar.

Pero, ¿qué cosas podrían hacer menos evidente esta conclusión?

1) El conejo del sombrero: Suelen llamarlo el "Black Swan" y se refiere a un evento extraordinario, inesperado e improyectable, que cambia la tendencia natural del mercado. No es posible predecirlo pero sería familia de las misiones que permitieron a Chávez reconectar su popularidad perdida antes del referéndum. O del Dakazo que hizo el milagro de la multiplicación del respaldo a Maduro, cuando nadie daba medio por él. O del rescate de popularidad de Samper en Colombia, luego de que EEUU le quitara su visa y unificara a los colombianos a su alrededor. Ya sé que cada circunstancia es distinta, pero ellas a su vez eran inesperadas en su momento y el fenómeno ocurrió. No creo que la probabilidad de este hecho sea la más elevada y no logro imaginarme la ruta de acción para rescatar esa popularidad en el medio de una crisis de esta magnitud, pero no se puede descartar.

2) La división: existen fuerzas divisionistas dentro de la oposición, que se acentúan paradójicamente cuando el triunfo es más probable. Las batalla por las listas y los cupos. Los nombramientos fuera de primarias (que pueden ser indispensables, pero sin duda conflictivos). Las provocaciones oficiales a los radicales que suelen comer casquillo. Todos son riesgos relevantes. Cabe señalar, sin embargo, que pese a haber sufrido estas tensiones en el pasado, la experiencia indica que los opositores son capaces de unificarse antes de la elección.

3) Si bien la brecha entre gobierno y oposición es relevante, una ruta que el gobierno podría probar es la de estimular la abstención opositora, con lo que los números reflejados en las encuestas se afectarían notablemente ya que mientras más abstención ocurra, más alta es la reconversión porcentual del chavismo, pudiendo llegar a números donde el efecto de los circuitos si funcione su favor. Una ruta para provocar esa abstención es reforzar la tesis de los opositores radicales, que plantea que es imposible ganar una elección al chavismo porque hace trampa, manipula el proceso, crea votos y si perdiera jamás entregaría. No voy a analizar la validez de esa tesis, pero es claro que si la mayoría de los opositores terminan creyéndola, su disposición a votar baja y la abstención se amplifica, con lo que el impacto negativo sobre la oposición luciría evidente.

¿Puede ganar entonces la oposición? Sí, pero sería la misma respuesta si la reformulamos al revés. Depende de cómo la juegue la oposición y si entiende finalmente una premisa fundamental: la pregunta, interesante, de si este gobierno sale por los votos es mucho menos potente que el hecho concreto que afirma que este gobierno no sale sin ellos.

Luis Vicente León.

domingo, 15 de marzo de 2015


domingo, 7 de diciembre de 2014

EL OTRO PAÍS

Del que nadie habla, distinto al mismo país con las mismas crisis de siempre.

Crisis, controles, corrupción, devaluación, inflación, escasez; durante años hemos escuchado recurrentemente estas palabras, sí, no solo ahora, durante años, pasamos de la Venezuela Saudita de CAP I al Socialismo del Siglo XXI de Chávez, del RECADI de Lusinchi al CADIVI de Chávez, de la hiperinflación de Caldera a la inflación de Maduro, del PVP y la ley contra especuladores de Lusinchi al Precio Justo y la Ley de Precios Justos de Maduro; siempre gobernados bajo la misma tesis que nos han llevado a las mismas crisis, unas peores que otras, bajo esa idea que cree que es posible disminuir la pobreza con un Estado que derrocha el dinero que solo depende del alto precio del petróleo, mientras no se crean otras riquezas y se “controla” la economía, generando alta inflación y eternas devaluaciones. El mismo país, ayer con más democracia y mucho olvido, hoy con más autoritarismo y mucha más propaganda.

Ninguna sociedad progresa si su Economía está mal, si sólo depende de un recurso: el petróleo, sino se está creando mucha riqueza a través de muchos empleos que generen muchos productos, si no se garantiza una baja inflación que permita el ahorro de las personas y por ende detenga el empobrecimiento de quiénes ya muy poco tienen. Es la Economía de Mercado la que hoy permite mayor progreso social en el mundo, sin dejar de lado sus continuas observaciones y reformas, la misma que crea una riqueza que permite la existencia de un Estado reducido realmente a lo social que garantice seguridad, transporte, infraestructura, educación y salud de calidad a quienes poco tienen para permitirles realmente salir de la pobreza y no para mantenerlos en ella, con programas sociales que los ayudan a ser parte del listado de votantes del partido de turno, pero no, a superar la miseria.

Nadie debate cómo tener más ingresos que no sean los del petróleo, que el país no gaste más de lo que ingresa, y que lo que se gaste se gaste bien en más y mejor seguridad, infraestructura, educación, tecnología y salud. De cómo se va a hacer respetar la ley y se acerca la justicia a todos para tener un Estado de Derecho real, en cómo tenemos mejores municipios con más recursos y competencias o una democracia real en el que se represente realmente a quienes representan a la sociedad. En partidos más abiertos, mejor formados y conectados con la gente. Es el otro país del que nadie se atreve a hablar, del que rompe mitos y pone la verdad en la mesa.

Nadie se ha dedicado a evaluar aciertos y errores del pasado; al menos a decirlos en voz alta, sin dejar de lado los buenos recuerdos de democracia estable que genero avance social en el pasado o de la inclusión social que muchos shan sentido recientemente, y sin dejar de observar que jamás hemos tenido una buena economía que produzca riquezas, crecimiento, baja inflación, y por consecuencia otro país, un país menos pobre y más próspero para todos.

martes, 11 de febrero de 2014

CINCO EJÉRCITOS CONTRA TU INDEPENDENCIA


Los jóvenes de hoy, como hace 200 años en la Batalla de la Victoria, luchamos contra el peso de un ejército cinco veces mayor: Ser el tercer país del mundo con mayor homicidio juvenil (64 homicidios por cada 100.000 jóvenes-PNUD), tener la inflación más alta del Mundo (56%-BCV), tener el desempleo juvenil doblando al desempleo general (11%-INE), la mayor tasa de embarazo precoz en América Latina (24%-ONU), jóvenes que aún no tienen acceso a Internet (38%-MINJUVENTUD) y tantas realidades. La diferencia, hoy este ejército de injusticias nos está venciendo.

¿Cómo los jóvenes podemos lograr independencia y autonomía real bajo estas circunstancias?, todas son consecuencias de la acción o inacción de quiénes están y han estado en el poder, somos los hijos de la crisis de un modelo que durante 15 años ha repetido los peores errores de nuestra historia: depender del petróleo y malgastarlo, controlar exageradamente la Economía desde el Gobierno, usar los programas sociales para hacer dependientes a los venezolanos, manejar pésimamente los servicios públicos y nos ha llevado a uno de los errores mas añejos: militares al mando del Gobierno.

Para cambiar estas realidades, tenemos que cambiar el modelo, y para cambiar el modelo, tenemos que cambiar la política y allí los jóvenes que hacemos parte de ella tenemos un papel fundamental. Debemos trabajar por partidos políticos fuertes, modernos y abiertos que luchen por una democracia justa, donde los poderes públicos no sean como los famosos monos: ciegos, sordos y mudos, donde ninguna ley electoral sobrerepresente a las mayorías y respete a las minorías, donde la descentralización sea efectiva y se distribuyan recursos y competencias claras entre los distintos niveles de Gobierno.

Por una Economía Abierta, que garantice más oportunidades de empleo, de emprendimiento y una baja inflación, permitiendo así a los jóvenes las primeras oportunidades de progreso: el primer empleo, el primer crédito, la primera vivienda, el primer carro. Por un Estado responsable y eficiente que garantice la Educación de Calidad, promoviendo el ingreso, la permanencia, la innovación y la tecnología. Por un nuevo modelo político en el que ningún joven tenga que depender de su familia y ninguna familia tenga que depender del gobierno. En el que construyamos una sociedad que genere oportunidades y condiciones para que cada joven pueda ser más independiente, más autónomo, mas libre, donde como hace 200 años los jóvenes logremos vencer.